Filven abre espacios a la bibliodiversidad para consolidar soberanía cultural del pueblo

 

La bibliodiversidad es un medio fundamental para garantizar una producción editorial libre, que sea simiente de la soberanía cultural del pueblo, consolide su identidad nacional e impulse su capacidad de crítica y de discernimiento ante lo que representa la hegemonía comercial literaria del capitalismo, que limita el desarrollo intelectual de los ciudadanos y lo talla bajo un determinado patrón, el cual, por lo general, tiene como propósito el dominio y la pérdida de la identidad propia.

Así lo explicó la presidenta del Centro Nacional del Libro (Cenal) y coordinadora de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) 2015, Christian Valles, quien en entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias, informó que la bibliodiversidad, la identidad y la soberanía cultural serán temas centrales de la Feria.

La bibliodiversidad, amplió Valles, es «el derecho a las múltiples voces y a las múltiples formas de editar y de circular los contenidos literarios».

Señaló que este derecho es constantemente vulnerado debido a que «las grandes corporaciones mundiales están controlando los grandes consorcios editoriales. Se han convertido en holdings, en corporaciones multimedios que tienen 100 ó 120 sellos editoriales».

Valles refirió el caso de Penguin Random House, grupo editorial que en marzo del año pasado compró las ediciones generales del Grupo Editorial Santillana, que a su vez reúne a editoriales como Alfaguara, Taurus, Suma de Letras, Aguilar, Altea, Fontanar, Punto de lectura, entre otras. Indicó que algo similar ocurre con Editorial Planeta que está integrada por más de 50 sellos editoriales.

Esa cantidad de editoriales bajo la tutela de dos grandes grupos se produjo «no sólo porque ellos motu proprio decidieron segmentar el mercado y generar líneas editoriales para distinto público, de distintas edades que es lo normal, sino que también fueron comprando pequeñas editoriales».

«En la medida que van comprando esas editoriales alternativas, éstas van perdiendo identidad, van perdiendo capacidad de acción y se terminan convirtiendo en un peón más en el tablero de ajedrez de cómo se mueve el tema de los contenidos, de la simbología y de la formación de audiencia, lo que llaman ellos formación de lectores», expuso.

La producción de contenidos, como es concebida desde la transnacional del libro, recalcó, «lo que hace es modelar a partir de una banalización y de las historias que de pronto están de moda. ¿Qué es lo que está detrás de esto? vender, hacer dinero, generar algunas conductas, propiciar algunas valoraciones que inclusive son contrarias a otras luchas que reivindicamos desde la izquierda y del socialismo».

Aclaró que no es su objetivo desvalorizar los títulos que distribuyen las editoriales privadas, más bien es una crítica a la manera en que estas utilizan la literatura y la creación.

«No estoy descalificando a los autores que están en esos conglomerados, en esos conglomerados están Saramago, Ramonet, es decir cuando hablamos del tema de la hegemonía del capitalismo no estamos invalidando la calidad de alguna literatura que está ahí, lo que estamos es diciendo que el manejo que se hace del tema literario, en algunos casos secuestra a los autores, secuestra las voces, secuestra las capacidades y además modela, te conduce», criticó.

Alternativas editoriales

Señaló que ante la acción de las transnacionales del libro, se debe impulsar la consolidación de las editoriales alternativas, de manera que estas coexistan con las ofertas de las privadas y públicas, y así brinden al lector opciones distintas entre las que él pueda elegir.

Las editoriales alternativas, valoró, «garantizan la diversidad en la oferta editorial, es decir no es sólo lo que crea un Estado o un consorcio editorial poderosísimo».

Explicó que las editoriales alternativas «no son públicas, sino que son independientes, es decir no responden a la visión de un Gobierno o de un Estado, ni responden a la visión de la hegemonía cultural del capital, sino que están ahí y estas son la mayoría de las editoriales que se ven en la Filven», destacó.

En el caso de Venezuela los autores que antes publicaban en las editoriales alternativas ahora forman parte de la editorial pública, por lo que planteó la necesidad de que ambos sectores logren estar presentes en el mercado de manera significativa, con el fin de atender a ese principio de bibliodiversidad.

«En la medida que la edición pública se ha ido fortaleciendo muchos de los autores que antes eran publicados por las alternativas son publicados por el Estado, entonces hay que establecer verdaderas alianzas y estrategias que nos permitan coexistir», apuntó.

Evaluó que la debilidad principal de las editoriales alternativas radica en que «no han generado todavía ese sistema socio-productivo que les permita alimentarse y ser capaces de auto sostenerse», decayendo así ante los altos costos de producción e impresión.

Indicó que aunque en Venezuela la bibliodiversidad da sus primeros pasos, en su fin primordial responde al artículo 98 de la Constitución de la República que garantiza una «creación cultural libre».

«Esa creación comprende la de circulación, producción y divulgación de la obra creativa, científica y tecnológica, la Constitución nos está diciendo que el Estado también debe generar las condiciones para que la producción editorial de esas otras editoriales que no son públicas también se realice, que esas condiciones tienen que ser favorables para sostener a esas otras maneras de publicar, de relacionarse con la literatura y por lo tanto ser capaces de expresar identidades y voces propias», resaltó.

Para debatir este tema, la Filven, que se extenderá hasta el próximo 22 de marzo y tiene como país invitado de honor a Puerto Rico, tiene programado un foro permanente, que se realizará diariamente de 4:00 a 6:45 de la tarde y tendrá como materias de discusión: El mundo editorial en Puerto Rico, La edición y la identidad literaria, El libro digital y el derecho de autor; Bibliodiversidad, soberanía cultural y contrahegemonía,  La edición como economía, concentración y producción multinacional, Ronda editorial para niños, niñas y jóvenes.

Otros de los foros será Independientes a qué, alternativas a qué: la sociedad edita, Las coediciones y circulación del libro. Estrategias para la divulgación cultural y La mirada del librero, su interacción social.

 

Venezuela, pueblo lector

En este contexto, Valles destacó que en los últimos años en Venezuela el pueblo ha cultivado su conocimiento de la mano de una producción editorial pública y una política cultural que ha estimulado a la ciudadanía a leer.

«Ya nosotros llegamos a un nivel de estabilidad, no quiere decir por eso que no vayamos a seguir editando masiva y gratuitamente, pero ya en ese primer momento logramos el objetivo y alcanzamos lo que se llama un momento de meseta, es decir en que hay una estabilidad por un pueblo que lee, tenemos tirajes de libros públicos y privados que se agotan rápidamente», celebró.

Esto, resaltó, ha fomentado una capacidad crítica en los ciudadanos. «No piden cualquier cosa, es un pueblo que está identificando autores, identificando temas, identificando títulos. Hay un conocimiento distinto», destacó.

«Solamente el pueblo consciente es el pueblo empoderado. Un pueblo que está definitivamente consciente y empoderado es un pueblo descolonizado», añadió.

AVN

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