Formar médicos que defiendan el derecho a la vida es política de Estado en Venezuela

 

Bajo la concepción del humanismo como eje central del socialismo bolivariano del siglo XXI, la medicina y la formación para los profesionales de esta carrera viró al verdadero servicio del ser humano desde el comienzo de la Revolución Bolivariana en 1998.

Concebida y consagrada como un derecho para todos por igual, la salud en el país ameritaba ser reestructurada para pasar del mercantilismo a la garantía de su disponibilidad, a escala nacional, tanto desde el punto de vista de espacios como de médicos prestos a responder a las necesidades del pueblo.

Con base a este precepto, el 3 de octubre de 2005 se puso en práctica el Programa Nacional de Formación en Medicina Integral Comunitaria como una estrategia de Estado para formar a profesionales de la salud garantes del mandato constitucional que asegura la salud como un derecho a la vida, tal como reza el artículo 83 de la Constitución venezolana.

Para todos los graduandos y estudiantes del programa, así como para los que ven esta profesión desde la óptica del servicio al otro, cada 10 de marzo, desde 1955, se celebra en el país el Día Nacional del Médico, en tributo al nacimiento del galeno José María Vargas, insigne médico y científico venezolano, quien además fue político, escritor y presidente de la República.

El programa de Medicina Integral Comunitaria fue concretado a través de un compromiso firmado entre el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, y el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, para impulsar la medicina preventiva en las comunidades, terminar la injusta distribución del acceso a la carrera de salud en las universidades tradicionales y «trascender el modelo capitalista de la medicina», tal como lo recalcó Chávez el 7 de octubre de ese mismo año, en el acto de inicio de este programa en el Teatro Municipal de Caracas.

Quienes cursan este programa deben ser capaces de ejecutar planes de promoción y protección de la salud y transformar la situación de salud del individuo, la familia y la comunidad en general.

A estas tareas están convocados los miles de venezolanos, convertidos en el ejército de batas blancas, que desde el 2005 asisten a las aulas para formarse en el área. Todos reciben una formación con énfasis en servir al pueblo y librar una batalla liberadora del conocimiento, en función de las necesidades y luchas de los más necesitados.

Tras más de nueve años de ejecución ininterrumpida, la matrícula actual de este programa es de 20.538 estudiantes, que va desde el primero al sexto año de estudio. La meta para el 2019 es formar 60.000 médicos comunitarios destacó el presidente de la República, Nicolás Maduro, durante el acto de graduación de 2.585 galenos el 10 de marzo de 2014.

Hasta la fecha, hay 16.878 graduados en medicina comunitaria y 6.285 cursan estudios de postgrado en medicina, mientras que más de 900 hacen lo propio en especialidades clínicas, convirtiéndose en el programa de este nivel más grande de toda América Latina.

Infraestructura para el derecho a la vida

Además de ello, el Gobierno Nacional ha fortalecido la estructura de atención en materia de salud, con la creación de misiones como Barrio Adentro, Milagro, Sonrisa, José Gregorio Hernández, Niño Jesús, la creación de Centros de Diagnósticos Integral, hospitales y otros centros especializados y las farmacias populares, que hacen posible el ejercicio de la medicina.

El Cardiológico Infantil «Dr. Gilberto Rodríguez Ochoa», ubicado en Montalbán, Caracas, es uno de los ejemplos concretos, creados en Revolución, para poner al alcance del pueblo la medicina. Allí, tras casi nueve años de inauguración han sido atendidos gratuitamente 9.000 infantes y adolescentes, como parte de la puesta en práctica de este modelo igualitario que se hace realidad en manos de los profesionales de la medicina.

Su presidente, la doctora Isabel Iturria, explicó en días pasados a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) que en 1998, sumando todos los hospitales públicos del país, las intervenciones cardiovasculares pediátricas llegaron tan solo a 141, mientras que en la actualidad en este cardiológico se realizan los mismos procedimientos en cinco o seis semanas, para un promedio anual de 1.000 operaciones. Es la aplicación de la medicina como un derecho para todos y no con los propósitos mercantilistas.

«Si vemos la salud como mercancía no interesa ocuparse mucho de ello (este tipo de enfermedades congénitas), pero si vemos la salud como derecho sabemos que esto tiene que ser abordado de una manera completamente distinta. Es la práctica del socialismo dándole a cada quien según sus necesidades y pidiéndole a cada quien según sus posibilidades», apuntó.

No es baladí resaltar, entonces, que la salud es un derecho inclusivo que se encuentra estrechamente vinculado con el ejercicio de otros derechos humanos, es por ello que este compromiso de la Revolución Bolivariana con la colectividad está sustentado en la idea de la salud como un bien público.

AVN

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