Proponen llevar la gasolina a precios internacionales y garantizar un subsidio directo para la población

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David Paravisini

Un barril de gasolina que se vende en Venezuela a 15 bolívares, cuesta en Colombia alrededor de 200 mil pesos; en términos monetarios eso significa que poner un bolívar en el circuito de contrabando y extorsión genera mil bolívares, si se considera el tipo de cambio paralelo, manifestó el especialista en temas petroleros e ingeniero venezolano David Paravisini.

Ante esta distorsión que se viene acentuando en la economía venezolana, el especialista petrolero propone aplicar subsidios directos a la población que sean implementados con apoyo de los movimientos sociales, el poder popular organizado en las comunidades y las trabajadoras y los trabajadores.

Este subsidio directo consistiría en que todos los venezolanos y venezolanas mayores de 18 años serán acreedores de un bono equivalente al valor de 150 litros de gasolina mensualmente. Tenga carro o no lo tenga, la ciudadana o el ciudadano recibirán su bono y podrá hacer lo que quiera con ese subsidio, explicó.

“Este mecanismo fue utilizado por los iraníes como parte del proceso de eliminación de los subsidios al combustible. En el país persa se estableció un bono de 5 mil dólares anuales para cada ciudadano mayor de 18 años”, especificó.

En su criterio, están las condiciones dadas para avanzar en esa dirección, mediante la participación de los Consejos Comunales y las comunas en la aplicación de esa política.

DESPROPORCIÓN EXISTENTE

Su planteamiento se centra en la gasolina por la importancia que tiene para el país y el impacto económico que eso significa. Indicó que la persona que posea un carro gasta alrededor de 15 bolívares en gasolina al mes, 0,3 dólares (al tipo de cambio Sicad II) y el pueblo de a pie gasta en transporte en el orden de los 600 bolívares, 12 dólares mensuales, asumiendo el tipo de cambio Sicad II (Bs 50 por dólar); esto evidencia una injusticia social desproporcionada, argumentó.

Pero lo más importante para el ingeniero es que las diferencias de precios entre el mercado interno y externo son tan grandes que se ha convertido en una especie de motor para la depreciación de la moneda. Existe una diferencia de 80 veces entre su valor interno y el que se comercia en Colombia.

Un litro de gasolina en el país cuesta 0,097 bolívares, lo que equivale (tipo de cambio de Bs 6,50 por dólar) a 0,015 dólares por litro. En el hermano país, el litro se cobra a 2.275 pesos colombianos por litro, lo que resulta (al tipo de cambio promedio de 1.900 pesos por dólar) en 1,197 dólares por litro.

El diferencial entre ambas naciones es más de un dólar vendido más allá de la frontera, pero a ese margen es necesario añadirle el diferencial cambiario, entre el dólar oficial (Bs 6,30 x dólar) y el paralelo, que en Cúcuta se cambia a más de 150 bolívares por la unidad estadounidense, explicó Paravisini.

Entonces las 80 veces es necesario multiplicarla por 12,5 veces del diferencial cambiario. El resultado es que un litro que se comercial en el país, se vende fuera en más de mil veces el valor local. Esto se convierte en un negocio muy lucrativo que mueve millones de dólares.

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COMPENSACIÓN DIRECTA

Su propuesta parte de la imperiosa necesidad de cambiar el patrón de subsidio en Venezuela bajo la concepción de compensar a las personas, no a la producción de los bienes o servicios, porque según Paravisini, las políticas destinadas a apoyar a los sectores más débiles de la sociedad mediante subsidio de precios se disuelven o anulan, e inclusive, se revierten en contra esa población receptora de las políticas de protección o estímulo.

“Por eso considero esta medida, que no debe verse aislada sino en conjunto. Primero es necesario evaluar el impacto en las personas que se verán afectadas por esa medida y luego aplicar un conjunto de políticas”, indicó el ingeniero venezolano.

Lo primero es iniciar un proceso de instalación de un sistema de transporte público eficiente que se complemente con el privado. Cuando se aplique la medida, se debe establecer un mecanismo para que no afecte el costo del pasaje por el alza del combustible, igual para el transporte de carga. Esto será por un periodo de un año o año y medio, acotó.

Otro de los mecanismos es el cambio de la matriz energética, pasar de la gasolina o diésel a gas en el parque automotor. Para poner esto de manera obligatoria es necesario que haya disponibilidad, por eso se debe acelerar este proceso.

Liberar el subsidio a cerca de 700 mil barriles de gasolina generarían al Estado un ingreso (vendido a precio internacional) de 45 mil millones de dólares. “Eso sin contar los 7 mil millones de dólares que nos cuesta despachar la gasolina en el país”, precisó.

PROBLEMA GEOESTRATÉGICO

Paravisini detalló que ese bolívar que introducido en el circuito de contrabando y extorsión genera mil bolívares que no son distribuidos entre los 6, 8 o 10 millones de colombianos que viven en la frontera, sino que son acaparados por mayoristas que se convierten en distribuidores fuera del país.

“Esta práctica genera y sostiene una plataforma delincuencial en nuestras fronteras y a lo interno del país mucho más poderosa que las fuerzas nacionales para combatirla”. En su criterio, menoscaba la soberanía nacional por la pérdida de control sobre una parte importante de su principal bien de producción, como lo es la gasolina y el diésel.

En su criterio, el contrabando de extracción de la gasolina se ha convertido en un mecanismo para financiar la supuesta guerra económica contra el país.

El manejo del contrabando de extracción de combustible está concentrado en pocas manos y, en el caso de Colombia, Paravisini señaló que la legislación colombiana permite que esa gasolina pueda ser incorporada al circuito normal de comercialización de combustibles.

“Hay dos decretos que permiten la recepción de combustible foráneo. Uno, que permite la nacionalización de todos los productos de gasolina y lubricantes que se encuentren en territorio colombiano, cualquiera que sea su origen. El otro indica que esos productos quedan exentos de arancel e impuesto nacional a la gasolina que se comercien en la frontera”, detalló.

Por eso es necesario equiparar el precio de la gasolina a los precios del entorno geográfico, que no es más que el precio internacional. “De esta manera no se elimina a los enemigos, ni a la guerra económica, pero quitas la base material para financiarla. No se trata de un problema de pimpineros, ni de bachaqueros, sino de otra escala”, apuntó el especialista.

Aseguró que el dinero obtenido por el contrabando del combustible permite financiar el comercio ilegal con productos alimenticios y medicamentos, y que por eso es fundamental equiparar el valor de esos productos.

CUMPLIÓ SU ROL

Desde que Hugo Chávez asumió el poder se dedicó de lleno a pagar la deuda social acumulada que se tenía con el pueblo venezolano, y para avanzar con ese proyecto se valió de dos instituciones poderosas en el país: La Fuerza Armada Nacional Bolivariana y Petróleos de Venezuela, consideró Paravisini.

Así, creó una estructura de distribución de productos subsidiados en gran escala que abarca todo el país, con una participación activa de la población, enfatiza.

Ese plan de subsidios generalizados se cumplió con creces; el ingreso familiar fue creciendo e incrementado la capacidad de compra de la población, puntualiza. En su opinión, esa etapa se cumplió, pero al mantener todavía los subsidios a los productos, se produce una desviación hacia un sistema de comercio paralelo.

“Se han constituido organizaciones paralelas en el sistema de distribución que se apropian de los productos y de los subsidios, y a las familias no les queda otra alternativa que adquirir el producto no subsidiado. Todavía lo pueden hacer por el poder adquisitivo que mantienen, pero eso se dificultará con el descenso de salario real”, alertó.

En la práctica, se distorsionó de tal forma el sistema de distribución por razones de los precios internos y externos que se viene afectando de manera consistente el abastecimiento. Es un mecanismo comprobado que está dentro de la guerra económica contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, recalca Paravisini.

La acciones que se han montado han mostrado no han solucionado el problema, ya que las mafias se apropian de parte del subsidio, evalúa. “Me centro en los combustibles por la magnitud de las pérdidas que le ocasiona a todos los venezolanos, pero igual sucede cuando una señora del sector popular va al supermercado no consigue leche regulada y va al buhonero y la compra a 200 bolívares y más. Estoy hablando de una persona de bajos ingresos”, detalló.

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 Manuel López / Correo del Orinoco

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